jueves, 2 de julio de 2026

... siete días

Vendrá un tiempo nuevo,
el día de mañana
o el mes siguiente
o en los próximos años

Nada que nos obligue a vernos demasiado
algo que nos obligue a valorar estos días
una mirada al pasado,
a este camino tan corto pero tan ancho.

Vendrán nuevos días, juntos o separados,
felices o sin gracia,
sin mis ojos y tu cara de niña
sin tu cuerpo y mis manos

... estos siete días me dejaron lo mismo que siete años.


Muere

No es que desee tu muerte,
sólo quiero que el destino te aleje lo suficiente,
para no poder verte.
Dónde nada permita a tu recuerdo despertarme en media noche,
para que no sepas cuan necesaria eres.

Yo quisiera despertar en medio del maizal de mi abuela,
bajo el viento de tormenta
y dormir al arrullo de mi madre
con esa canción que ya no recuerda
y que mi padre me lleve al monte
al buscar el coyote que se comió mi ombligo,
a ver si con todo ello me olvido aunque sea de tu nombre.

Sabes?

Lo dicen tus dioses y lo dice el mio, eres para mi,
Lo sabe esta casa, y lo saben las noches en que duermes conmigo
Ambos lo sabemos,
Mientras tanto, sigue fingiendo que no sabes nada...


Aire

.... últimamente escribo puras pendejadas.

Dios nos libre

Hoy amanecí con el espanto en los ojos,
soñé con un mundo sin ti y sin nada,
soñé sin tu figura sin tus manos y sin tu cara.

y en mis adentros sólo atiné a pensar
que Dios nos libre de que entre n
osotros
nuca suceda nada.

Dios me libre de no amanecer algún día de estos
entre tus labios y en tu almohada
y del hambre de ti y de nada.

Dios me libre no perderme conti
go una tarde
entre las olas de la ciudad,
entre sus calles y sus plazas.


No permita el señor que ese momento

se siga retrasando eternamente.

Eres

Eres mía, y como si no lo fueras,
por que vives fuera de mi, 
por que no puedo contar tus pasos como cuento los míos.

Pero vives conmigo y tu si sabes mis pasos
cuentas los minutos para mi llegada
abrazas mi lugar en la casa, como abrazas tu almohada.

Pero vives en mi cuerpo, como mi mano o mi brazo entero,
no eres si no una extensión de mi cuerpo,
una extremidad aparte o un hermano gemelo,
una vida en paralelo, la suma de mi deseo.

Creo

Creo en ti, como creo en el día de mañana, por que puedo verte y me haces creer en Dios
Creo en ti y te pienso todos los días, como una idea lejana, pero que no me resulta ajena, como pensar en mi hogar, cuando me encuentro fuera.

Y creo en tus brazos, como una patria lejana, como  se cree en el retorno cuando estoy en lontananza

Pienso en ti, y tu imagen me sabe a ron con azucar, a tardes soleadas a casas con las ventanas abiertas, al aire de la mañana, al fresco olor de la hierba,

No tengo de ti, sino una vasta colección de momentos, de los que aún no sucede uno solo, pero el sólo hecho de saber que existes, me hace saber que algún día serán posibles, y asumo como realidad absoluta que estamos juntos en algún lugar del la tierra.


Fiebre..

Eres una epopeya de final incierto, fiebres nocturnas.

El vestido verde

Sucedió hace ya varios meses, cuando estaba viviendo en el departamento de un amigo en una zona conflictiva de la ciudad, después de haberme separado.

Una noche regresaba a eso de las tres de la mañana

viernes, 2 de junio de 2017

Av. Panamericana, Lima

El 01 de Noviembre de 2015 arribé al aeropuerto internacional de Lima, en vuelo de conexión procedente de Panamá, una vez salido de migración y aduanas pedí un Uber y me confirmó la recolección en 5 minutos por parte de Francisco Dieguez, Ford Fiesta plata, placas 363LXM, 4.6 de calificación en la aplicación.

Abordé la unidad en el punto de recolecta utilizando el asiento de enfrente y le pedí que me llevara a mi hotel a un lado del museo de arte de Lima, muy cerca del centro de la ciudad, salimos a las calles de e ingresamos a la vía Panamericana que es una autopista urbana, el auto tomó rápidamente velocidad, la aplicación marcaba 14 minutos para llegar al destino.

Hay un espacio que ahora tienen los vehículos en las puertas, un pequeño cajón para poner botellas de agua y cosas, distinguí ahí mismo un libro, lo tomé "Una temporada en el infierno" de Rimbaud, una edición vieja, con anotaciones, partes coloreadas con resaltador y post-its pegados en todas las páginas -Parece que uno de sus pasajeros lo olvidó, dije mientras lo blandía en el aire. El chofer volteó a verme me hizo una mueca -Es mío, dijo. El auto aceleró y nos matamos (o me mató)


martes, 2 de junio de 2015

Panama Canal Rail Road Co.

La miré con cinismo, finalmente se había quedado dormida con la cabeza apoyada en la ventana del vagón. Vestida con su piel matinal café con leche. Sus párpados pintados de verde tendidos sobre los ojos que hasta hace un momento eran de miel. Las mejillas tersas acariciadas por por su cabello, dulcemente negro.


Ahí donde hace unos minutos había una mirada cándida, reinaba la tranquilidad y su respirar lento. Estaba a dos asientos de distancia mi lugar en el tren. Panamá siempre me regala motivos para volver.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Pienso en ti

...y en la secreta voluntad de los dioses que auspician nuestros caminos,  en la infinita sucesión de casualidades que permite que nos veamos contadas veces y que nos mantiene en la distancia el resto. Me pregunto si estas deidades ya han decretado un futuro encuentro o siguen deliberando si vale la pena mantenernos así sin vernos. Tal vez lo deciden en una tirada de dados, donde seis es que nos veremos pronto y todo será feliz y tal vez tres es que el el día de mañana algo catastrófico se interpondrá en nuestros caminos y lo perderemos todo incluyendo los recuerdos, un dos nos depara un destino intermedio pero doce es el número de la suerte y con el ambos morimos o somos transpuestos y el día de mañana amanecemos juntos y abrazados de un modo que no podemos explicar, pero que la memoria tampoco nos permite recordar si hubo un pasado en el que estuvimos separados.


Pienso en ti y en las ojeras que me han dejado estos días sin descanso, en la piedra que a estas horas de la noche expele todo el calor de que le convidó durante el día el desierto, en el ave que anida fuera de tu casa, en el dulce tacto de tu pelo, en el largo camino que separa mis brazos de tu cuerpo.

Este Dios que nos rige es demasiado voluntarioso, acaso perverso, no mira que haces falta entre mis manos y sigue tirando sus dados allá donde no puedo verlos.





Nunca mas la ví

El infortunio nos puso en contacto año y medio después del desastre.

La ví tan bonita como el día aquel de mayo cuando comencé a necesitarle y la necesité otra vez.

Platicamos de nuestras nuevas vidas sin ahondar en detalles, del infortunio que nos tenía ahí reunidos y demás cosas triviales.

El viento de Febrero mecía su cabello, vestía blusa azul, pantalón de mezclilla y los tenis morados. Pasamos esa tarde juntos y como en nuestros mejores tiempos, recorrimos el supermercado de la mano, bromeamos y reímos un poco, al final de la tarde nos abrazamos y nos dijimos lo mucho que nos extrañábamos.

Nos despedimos y quedamos de marcarnos por cualquier cosa.

Cualquier cosa nunca más sucedió.

Y nunca más la ví.




Nunca olvidé su rostro

Tal vez era marzo, lo recuerdo por la incipiente lluvia, en esos días lo negué, pero me encantó su sonrisa y la timidez con la que se agachaba para reír de mi estupidez.

Platicamos un poco, hablamos de abandono, de historias con saña y otros temas comunes.

Se borró de mi memoria por completo al siguiente día. Dos meses después me vino a la mente, de la manera más extraña, sólo sabía que se trataba de la esa chica... una delgada, de nariz chistosa, de dientes afilados, ella, la de la blusa de flores, esa que fuiste a dejar a nuestra mesa porque no tenía amigos en la fiesta.

La segunda vez, me pareció increíble. Caminó hacia en silencio, mí mirándome y mirando hacia los lados tratando de que nadie la reconociera, trataba de recordar mi rostro, esta vez era ella quien conocía a todos los de la fiesta y se sentó frente a mi.

Tampoco olvido su voz, desde la segunda vez que la oí.

-¿Cómo estás?-

Lo dijo en un tono sonriente, eran finales de Junio.

Por esos días la muerte de mi abuela aún pesaba, dejé la fiesta a eso de las seis, no quería saber nada, no quería saber de nadie y tampoco de ella.

Un fin de semana  después recibí su llamada.

Pasamos cuatro años juntos, nos separamos exactamente el mismo día de nuestra primera noche juntos.

Y nunca olvidé su rostro.


domingo, 29 de junio de 2014

¿Qué será de ti?

Cuando el ácido del tiempo termine de disolver tu recuerdo,
Cuando el último de tus papeles de colores termine por volar,
Cuando tengas que tirar tu ropa porque se ha razgado.
Y mis fotografías comiencen a prescindir de ti.
O estos mensajes dejen de llegarte.

¿Qué será de ti?
Mañana que me encuentre del otro lado del mundo
Y ni el mas fuerte de tus gritos podrá hacerme regresar para ayudarte.
Cuando el refrigerador termine por estar vacío,
y en tu casa se borren las huellas que quedan de mi.
o termines por rentarla a un desconocido.

¿Qué será de ti?
Si mañana despierto y ya no me haces falta
y al acostarme descubro que finalmente he vivido un día sin ti.
Y los días compartidos sean un infinito demasiado pequeño,
y deje de soñar laberintos llenos de serpientes,
o pueda encontrarte en la calle sin temor a morir,

¿Qué será de ti?
Y de tu paso por mis manos sólo queden manchas de oxido
Y olvide la razón de la cicatriz en mi palma izquierda,
Y deje de andar regalando por ahí el amor que me quedaba para ti.
Y supere el miedo de morir lejos.
Y el viento se lleve la hojarasca de tus pasos.

¿Qué será de mi?