martes, 2 de junio de 2015

Panama Canal Rail Road Co.

La miré con cinismo, finalmente se había quedado dormida con la cabeza apoyada en la ventana del vagón. Vestida con su piel matinal café con leche. Sus párpados pintados de verde tendidos sobre los ojos que hasta hace un momento eran de miel. Las mejillas tersas acariciadas por por su cabello, dulcemente negro.


Ahí donde hace unos minutos había una mirada cándida, reinaba la tranquilidad y su respirar lento. Estaba a dos asientos de distancia mi lugar en el tren. Panamá siempre me regala motivos para volver.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Pienso en ti

...y en la secreta voluntad de los dioses que auspician nuestros caminos,  en la infinita sucesión de casualidades que permite que nos veamos contadas veces y que nos mantiene en la distancia el resto. Me pregunto si estas deidades ya han decretado un futuro encuentro o siguen deliberando si vale la pena mantenernos así sin vernos. Tal vez lo deciden en una tirada de dados, donde seis es que nos veremos pronto y todo será feliz y tal vez tres es que el el día de mañana algo catastrófico se interpondrá en nuestros caminos y lo perderemos todo incluyendo los recuerdos, un dos nos depara un destino intermedio pero doce es el número de la suerte y con el ambos morimos o somos transpuestos y el día de mañana amanecemos juntos y abrazados de un modo que no podemos explicar, pero que la memoria tampoco nos permite recordar si hubo un pasado en el que estuvimos separados.


Pienso en ti y en las ojeras que me han dejado estos días sin descanso, en la piedra que a estas horas de la noche expele todo el calor de que le convidó durante el día el desierto, en el ave que anida fuera de tu casa, en el dulce tacto de tu pelo, en el largo camino que separa mis brazos de tu cuerpo.

Este Dios que nos rige es demasiado voluntarioso, acaso perverso, no mira que haces falta entre mis manos y sigue tirando sus dados allá donde no puedo verlos.





Nunca mas la ví

El infortunio nos puso en contacto año y medio después del desastre.


La ví tan bonita como el día aquel de mayo cuando comencé a necesitarle y la necesité otra vez.


Platicamos de nuestras nuevas vidas sin ahondar en detalles, del infortunio que nos tenía ahí reunidos y demás cosas triviales.


El viento de Febrero mecía su cabello, vestía blusa azul, pantalon de mezclilla y los tenis morados. Pasamos esa tarde juntos y como en nuestros mejores tiempos, recorrimos el supermercado de la mano, bromeamos y reímos un poco, al final de la tarde nos abrazamos y nos dijimos lo mucho que nos extrañabamos.


Nos despedimos y quedamos de marcarnos por cualquier cosa.


Cualquier cosa nunca más sucedió.

Y nunca más la ví.




Nunca olvidé su rostro

Tal vez era marzo, lo recuerdo por la incipiente lluvia, en esos días días lo negué, pero me encantó su sonrisa y la timidez con la que se agachaba para reir de mi estupidez.

Platicamos un poco, hablamos de abandono, de historias con saña y otros temas comunes.

Se borró de mi memoria por completo al siguiente día. Dos meses después me vino a la mente, de la manera más extraña, sólo sabía que se trataba de la esa chica... una delgada, de nariz chistosa, de dientes afilados, ella, la de la blusa de flores, esa que fuiste a dejar a nuestra mesa porque no tenía amigos en la fiesta.

La segunda vez, me pareció increíble. Caminó hacia en silencio, mí mirándome y mirando hacia los lados tratando de que nadie la reconociera, trataba de recordar mi rostro, esta vez era ella quien conocía a todos los de la fiesta y se sentó frente a mi.

Tampoco olvido su voz, desde la segunda vez que la oí.

-¿Cómo estás?-

Lo dijo en un tono sonriente, eran finales de Junio.

Por esos días la muerte de mi abuela aún pesaba, dejé la fiesta a eso de las seis, no quería saber nada, no quería saber de nadie y tampoco de ella.

Un fin de semana  después recibí su llamada.

Pasamos cuatro años juntos, nos separamos exáctamente el mismo día de nuestra primera noche juntos.

Y nunca olvidé su rostro.


domingo, 29 de junio de 2014

¿Qué será de ti?

Cuando el ácido del tiempo termine de disolver tu recuerdo,
Cuando el último de tus papeles de colores termine por volar,
Cuando tengas que tirar tu ropa porque se ha razgado.
Y mis fotografías comiencen a prescindir de ti.
O estos mensajes dejen de llegarte.

¿Qué será de ti?
Mañana que me encuentre del otro lado del mundo
Y ni el mas fuerte de tus gritos podrá hacerme regresar para ayudarte.
Cuando el refrigerador termine por estar vacío,
y en tu casa se borren las huellas que quedan de mi.
o termines por rentarla a un desconocido.

¿Qué será de ti?
Si mañana despierto y ya no me haces falta
y al acostarme descubro que finalmente he vivido un día sin ti.
Y los días compartidos sean un infinito demasiado pequeño,
y deje de soñar laberintos llenos de serpientes,
o pueda encontrarte en la calle sin temor a morir,

¿Qué será de ti?
Y de tu paso por mis manos sólo queden manchas de oxido
Y olvide la razón de la cicatriz en mi palma izquierda,
Y deje de andar regalando por ahí el amor que me quedaba para ti.
Y supere el miedo de morir lejos.
Y el viento se lleve la hojarasca de tus pasos.

¿Qué será de mi?



martes, 24 de junio de 2014

Es que te ande mencionando por todos lados
es que no encuentro el modo de sacarte de la boca.


viernes, 6 de junio de 2014

Florecerás

Sobre este campo yermo,
y serás la primavera,
serás millones de flores, amarillas, rojas y azules.

El viento que hoy disuelve el polvo mecerá tus hojas, lenta, suavemente.

Un ejército de grillos, pájaros y catarinas encontrarán en ti refugio.

Y bajo la sombra de tus brazos hallarán descanso las bestias.



jueves, 3 de octubre de 2013

Verano del 99

Nostalgia por tu cuerpo, tan cerca y tan lejos.
por aquellos días pasados
cuando tus besos eran mordida de guanábana
cuando tu piel era parte de mi mano
Y tus palabras eran voz de pájaros.

Por los años que me tuviste olvidado
Y por los que corriste con migo,
cuando otro mundo fue posible

Por la niña que olvidaste
por la fotos que nunca tomamos

Nunca fueron tan largas las noches
como las que dormiste a mi lado

Nunca serán tan largos los días
como estos en los que te estoy olvidando

Nunca regresa el tiempo
Nuca regresa ese verano.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Seamos honestos,




Tu no te acuerdas de mi,

Ninguna calle te trae mi recuerdo,
No te aflige mi destino,

No me esperas en la lluvia.
Ni le gritas mi nombre al aire ciego,
No extrañas mis manos,
Ni recuerdas mi cara,
Ni guardas mi fotografía en un lugar secreto
No has caminado en la noche,

temiendo la alegría de encontrarme en una cantina,
No despertaste hoy extrañándome,
Tampoco sucederá el día de mañana,
No guardas por ahí la música con la que me acompañabas,
Seamos honestos,
Tu no te acuerdas de mi.




lunes, 17 de diciembre de 2012

La noche necesita amantes para arder

/Poesía de Aura María Vidales

Primera parte

Muérdame estos labios
la boca, toda.
Tóqueme adentro, los extremos
haga de mí el incendio y la llanura
la sed de todas las aguas
la sombra de su luz
el sitio del acomodo.
§
No duerma para soñar
viva en vela
hasta las últimas consecuencias, ámeme.
Suplico morir
en el transcurso de la danza
del fuego purificador y pálido
que arde y lame la herida
cura y abre una llaga exquisita.
§
Necesito que venga por mí
me recoja de esta triste que soy.
Y diga: —Señora y dueña mía
los días están contados para amar
habremos de morir pronto
no desperdiciemos el tiempo de nuestra piel.
Amado, muerte a tiempo
estoy aquí tendida, entera.
Entra.

Segunda parte

No siempre fui tradicional.
Me gustaba dejar que el viento
aligerara mi vestidura y mi cabello.
Oír cómo su ráfaga felina rasgaba mi piel.
En calles que no iban a ninguna parte
extraviaba algunos besos.
Ahí en esa esquina te invité
adolescente al amor.
Eras un ángel.
§
La noche necesita amantes para arder.
Amantes en la lluvia, en los hoteles,
en las casas, en los parques.
Se necesitan ventanas húmedas
del aire que exhalan los amantes
alientos de una lucha piel a piel.
Se necesitan cuerpos recobrados
bañados en la caricia del encuentro
talles descubiertos, pies descalzos.
Se necesitan espaldas y dorsos
dulcemente acomodados.
Que se amen los jóvenes y los viejos
los tristes y los alegres
los solos y los acompañados.
Porque la noche, esta noche, necesita arder.
§
Tengo la piel enferma de soñar
y una fantasía desnuda
se mece en mis adentros.
No puedo abrir el libro de la carne
estoy escondida más adentro de mí
la devoción me impide tocar
aquello a lo que no estoy consagrada.
Me estremece el sueño
la posibilidad que se quedó
en una esquina, esa luna llena
de algún mes de octubre.
La soledad y el poeta ataviado de negro
y sus ojos que vigilan todos los movimientos
de mi falda. Soy aquélla y soy distinta
no puedo responder a ningún otro amor
tengo las manos atadas por mi voluntad.

Tercera parte

Es que mi ser ya no existe
es el alma quien te ama, no la piel
es la mirada, no los ojos, quien llora.
§
Aquí la noche cercada, amurallada
al dolor que canta.
Esta nueva ausencia que nunca estuvo
llega a cubrir y a borrar recuerdos
a insertar tu fama eterna
a entreabrir esos tus ojos
que jamás llorarán por mí.
§
Vengo a abrir una ventana en esta pared
para que ya no sea triste la oficina.
A clavar una palabra, un poema
a abrir una puerta a la eternidad de enfrente
a la ciudad que imaginamos, al río
al tren, a la aventura y a una fuente.
Vengo a abrir una ventana, una carta
un telegrama como un espejo
derribar el muro, pasar la muerte.
Para que cada vez que te asomes
y mires tu paisaje de nuevo
veas más lejos del horizonte
que sólo lo que amamos puede ser.
§
Habitar tus manos
y las sagradas migajas
de tu cuerpo desgajado.
§
Amor que llegas dolido, húmedo
entero en tus migajas, recuéstate
en mi regazo de mar, en mi piel
abierta a la sagrada caricia
que acaso imaginas.
Varón aquí tendrás resguardo
un corazón latiendo por el tuyo
una mujer arrodillada
un pan en la mesa y silencio.
Aquí estarán tus ojos en mis ojos
compartiendo desde siempre
el llanto que heredamos
de quién sabe qué recónditos
parajes. Aquí la noche y la luz.
Escribo para acariciar tu alma
llegar a tus heridas y beberlas
con la ternura de la fiera doblegada
al abrevar en mansas aguas... 

Aura María Vidales. 


lunes, 17 de septiembre de 2012

Hiroshima ...mi amor

Hiroshima me recuerda lo nuestro...

Porque el día era soleado, por que el apocalipsis llegó sin avisar, de la manera mas inocente, por que fue letal y definitivo, por que dejó una tierra estéril e inhabitable.

Hiroshima me recuerda lo nuestro, por que antes de eso, el mundo era un lugar seguro y bueno, por que desde entonces se me cae la piel a pedazos, por que en los ojos se me quedó grabada esa luz cegadora de tu día fatal y desde entonces voy perdiendo la mirada, por que algunas veces apenas puedo conciliar el sueño ante el terror y el espanto del recuerdo.

Hiroshima me recuerda lo nuestro, por que ahora visto un traje especial para recoger los deshechos, por que lo que antes fue un lugar prospero y verde ahora es un llano estéril donde nada crece y nada crecerá.

Hiroshima me recuerda lo nuestro, por que cualquier noticia o reporte es nada comparado con la tragedia, con el paisaje muerto, con las vidas que se evaporaron, con los ojos que lo vieron todo y la carne que fue quemada, por que los sobrevivientes cuentan mutilaciones que no cicatrizan, por que el horror les supera la vida y la vida se les va en cicatrizaciones que nunca acaban.

.

miércoles, 18 de abril de 2012

Requiem por mi Abuela, Final

Hace cinco años nos tiraste al mundo, caímos de tu cansada mano, lentamente has escurrido por nuestras mejillas, hemos andado de noche tratando de recoger tus pasos, mirando como tus plantas poco a poco se retiran de tu casa, llegan nuevos tiempos, tus perros al parecer ya no te extrañan.
Yo me imagino, que allá donde estas no nos extrañas.

Miro el cielo sin mirar las estrellas, olvidé la posición de tus constelaciones campesinas, el arado, la coa el caballo.

Entre líneas lloramos tu partida, sin palabras, disfrazamos los llantos con frases ordinarias, sin sólo nos entendemos con la mirada, huérfanos para el resto de la vida, huérfanos sin abuelita.

jueves, 1 de marzo de 2012

Martes Cualquiera

Era un martes cualquiera y tu cuerpo espigado,
un martes cualquiera con tus mil nombres y tus nombres secretos, y las razones secretas de tus llantos y tus llantos prolongados y la prolongación de tus manos y tus manos sobre mis brazos.

Era un martes cualquiera de tráfico intenso, de intensidad en tus labios, de tus labios lejanos, y tu lejanía de muerta y tu muerte entre mis manos y mis manos sobre tus pechos.

Tardabas años en quitarte los zapatos, y aún mas en acercarme tus brazos, no así el calor de tu vientre y el rigor de tus pechos y el roce de tus manos.

Eran días de guardar y guardamos la mirada y guardamos silencio por largo rato, y al amanecer era ya la primavera y en la tarde se hizo verano.

Decidiste guardarme en tu casa como un secreto, como un amante que se guarda debajo de la cama y se saca en las tardes de lluvia, cuando la calle guarda silencio y el sol espera a que terminemos o te canses de estar a mi lado.

Era un martes cualquiera, en el que los muchachos de la calle andamos lentamente sorbiendo la música de los autos, el agua de los charcos, tu tomabas café y decidiste tomarme de la mano.

Foto de Ale La Triller http://alelatriller.deviantart.com/

Relojes

Mi padre me cuenta que en días pasados fue al médico, esa situación me parece totalmente lo mas inaudito que le haya escuchado en toda la vida, ahora entiendo, mi padre por médico visita al relojero, que pone algún aceite ultra fino en los engastes de su corazón, aprieta con unos desarmadores muy especiales algunas tuercas en sus piernas, calibra sus pulmones, da brío al resorte que impulsa el volante de sus latidos, su pecho entero es una caja de titanio, sus manos extensión de sus complicaciones, esta misma tarde me he recostado en su pecho para revisar su funcionamiento, el corazón de mi padre late tic, tac, tic, tac a completa perpetuidad, es una maquina tan precisa que siempre sabe mis horas de partida y llegada, mi padre sabe mis tiempos antes de que yo los afronte, la maquinaria del corazón de mi padre lo hace anacrónico y eterno.

Algunas tardes lo he visto detener el tiempo, alargar las horas en la mesa, y también lo veo adelantar las horas cuando algo lo tiene inquieto.

lunes, 31 de octubre de 2011

De las noches y los ruidos


¿Lo escuchas? si, ese ruido de allá afuera, no es la ciudad, no son las calles, no son los altavoces de los mercachafes. Te dije que me tomaras de la mano, no conviene que nos soltemos, el mundo es demasiado pesado como para llevarlo a cuestas cada uno por su lado, ¿Lo escuchas? si, los murmullos que vienen mezclados con ladridos de perro, llantos de niños, alegatos de mujeres y arboles que crujen.


Mira la noche, cómo inunda lentamente la casa, no te despegues de mi lado, podríamos ahogarnos de oscuridad, es mejor que permanezcas tomando mi mano, así si muero podrás llevar mi cuerpo a la orilla del día.


Apoya tu cabeza en mi cuello, sube tu medio cuerpo en el mío, no escuches los ruidos que vienen de allá afuera, tal vez sean cantos de sirena, ¿No te has dado cuenta que cada noche esta casa se transforma en barco y navega? es importante, es importante que permanezcas firme.

Quisiera llenar tus oídos de risas, para que no escuches los ruidos de allá afuera, las voces que crujen, las mujeres que berrean, los árboles que ladran, los perros que alegan, junto con todos ellos vienen sonidos mezclados como quejidos de muerto, para que no nos coma la noche es preciso, es preciso que nos amemos ahora, como si mañana fuésemos a desaparecer con las primeras luces de la aurora.

Ponte el vestido blanco y quítate los zapatos, sube a la cama y ven a dormir conmigo, no sueltes mi mano.

Si muero durante la noche, no me dejes a la deriva, lleva mi cuerpo hasta la orilla.