Vendrá un tiempo nuevo,
el día de mañana
o el mes siguiente
o en los próximos años
Nada que nos obligue a vernos demasiado
algo que nos obligue a valorar estos días
una mirada al pasado,
a este camino tan corto pero tan ancho.
Vendrán nuevos días, juntos o separados,
felices o sin gracia,
sin mis ojos y tu cara de niña
sin tu cuerpo y mis manos
... estos siete días me dejaron lo mismo que siete años.
jueves, 2 de julio de 2026
... siete días
Muere
sólo quiero que el destino te aleje lo suficiente,
para no poder verte.
Dónde nada permita a tu recuerdo despertarme en media noche,
para que no sepas cuan necesaria eres.
Yo quisiera despertar en medio del maizal de mi abuela,
bajo el viento de tormenta
y dormir al arrullo de mi madre
con esa canción que ya no recuerda
y que mi padre me lleve al monte
al buscar el coyote que se comió mi ombligo,
a ver si con todo ello me olvido aunque sea de tu nombre.
Sabes?
Lo sabe esta casa, y lo saben las noches en que duermes conmigo
Ambos lo sabemos,
Mientras tanto, sigue fingiendo que no sabes nada...
Dios nos libre
soñé con un mundo sin ti y sin nada,
soñé sin tu figura sin tus manos y sin tu cara.
y en mis adentros sólo atiné a pensar
que Dios nos libre de que entre nosotros
nuca suceda nada.
Dios me libre de no amanecer algún día de estos
entre tus labios y en tu almohada
y del hambre de ti y de nada.
Dios me libre no perderme contigo una tarde
entre las olas de la ciudad,
entre sus calles y sus plazas.
No permita el señor que ese momento
se siga retrasando eternamente.
Eres
Creo
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viernes, 20 de marzo de 2009
10 Años sin el maestro Jaime Sabines
El día de ayer se cumplieron diez años de la muerte del maestro.
No quiero convencer a nadie de nada.
No quiero convencer a nadie de nada. Tratar de convencer a otra persona es indecoroso, es atentar contra su libertad de pensar o creer o de hacer lo que le dé la gana. Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer, mostrar, no demostrar.
Que cada uno llegue a la verdad por sus propios pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado. (¡Quiénes quién para decir “esto es así”, si la historia de la humanidad no es más que una historia de contradicciones y de tanteos y de búsquedas?)
Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien ha de ser yo mismo. Convencerme de que no vale la pena llorar, ni afligirse, ni pensar en la muerte. “La vejez, la enfermedad y la muerte”, de Buda, no son más que la muerte, y la muerte es inevitable. Tan inevitable como el nacimiento.
Lo bueno es vivir del mejor modo posible. Peleando, lastimando, acariciando, soñando. (¡Pero siempre se vive del mejor modo posible!)
Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar (pero de verdad volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme caminar sobre la tierra, y ser hombre, no pez ni ave.
No tengo ningún deseo que me digan que la luna es diferente a mis sueños.
Jaime Sabines…
miércoles, 30 de enero de 2008
Ahí te lo dejo

Ahí te dejo mi recuerdo
para que se te enrede en el cuello
como una mala hierba
para que te espine en la boca
ahí te dejo mi teléfono
por si un día de estos
mi recuerdo te sofoca.
Tómalo como un regalo
no mal interpretes este gesto
toma mi recuerdo
y guardalo entre tus medicamentos
bébeme el día que se te plazca
guárdame junto a los antidepresivos,
junto a los somníferos
o con los analgésicos
o con los ungüentos
o tira esas drogas y guarda mi recuerdo
Ahí te dejo mi recuerdo,
es un cheque en blanco de caricias,
una promesa escupida al viento,
una moneda con tu rostro,
o una cama compartida.
Es una palabra en tu oído,
son mis manos en pechos,
es un teléfono que espera estar sonando
es un ven ahora mismo
no importa que tan lejos.
No lo pienses tanto,
pero también tomate tu tiempo,
pero antes que todo pase
... toma mi recuerdo.
miércoles, 11 de julio de 2007
Lo que busco
El sólo saber que a mi lado duermes, me deja ya complacido el ruido de tu respiración lenta hace coro con mis rápidos latidos, soy un aficionado a tu cuerpo, (pero no un novato).
Busco tu cuerpo, ante mi fracaso en la búsqueda del olvido, mis manos tienen memoria también mis ojos y mis oídos.
jueves, 29 de marzo de 2007
Mea culpa
Confiésome culpable, de despertar acompañado por cualquier mujer que quiera acompañarme, siempre y cuando prometa que se quedará para siempre, aunque al día siguiente me abandonen a mi triste suerte, de actuar mansamente cuando no debiera, de entregarles mi vida sin que ellas estén dispuestas a regalarme mas de una noche.
Confiésome estúpidamente débil, ante todas aquellas mujeres de corazón perverso, ante las manipuladoras, las bellas y cabronas, y aún ante las de cara inocente (pero bellas) hago oídos sordos ante las de buen corazón, las de buenas intenciones y las que han querido acompañarme de viaje, nada me pierde tanto como ellas, he sucumbido siempre ante toda su belleza, no importa si para olvidarlas tenga que sucumbir ante las drogas, los viajes a Tuxpan o la absoluta tristeza,
Confiésome culpable de dormir con la manos vacías pero con los ojos hinchados de tanta belleza vista.
lunes, 26 de marzo de 2007
Semana de Jaime Sabines ... (2)
I
- Déjame reposar,
- aflojar los músculos del corazón
- y poner a dormitar el alma
- para poder hablar,
- para poder recordar estos días,
- los más largos del tiempo.
Convalecemos de la angustia apenas- y estamos débiles, asustadizos,
- despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño
- para verte en la noche y saber que respiras.
- Necesitamos despertar para estar más despiertos
- en esta pesadilla llena de gentes y de ruidos.
Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas,- por eso es que este hachazo nos sacude.
- Nunca frente a tu muerte nos paramos
- a pensar en la muerte,
- ni te hemos visto nunca sino como la fuerza y la
- alegría.
- No lo sabemos bien, pero de pronto llega
- un incesante aviso,
- una escapada espada de la boca de Dios
- que cae y cae y cae lentamente.
- Y he aquí que temblamos de miedo,
- que nos ahoga el llanto contenido,
- que nos aprieta la garganta el miedo.
Nos echamos a andar y no paramos- de andar jamás, después de medianoche,
- en ese pasillo del sanatorio silencioso
- donde hay una enfermera despierta de ángel.
- Esperar que murieras era morir despacio,
- estar goteando del tubo de la muerte,
- morir poco, a pedazos.
No ha habido hora más larga que cuando no dormías,- ni túnel más espeso de horror y de miseria
- que el que llenaban tus lamentos,
- tu pobre cuerpo herido.
- IV
- Vamos a hablar del Príncipe Cáncer,
- Señor de los Pulmones, Varón de la Próstata,
- que se divierte arrojando dardos
- a los ovarios tersos, a las vaginas mustias,
- a las ingles multitudinarias.
Mi padre tiene el ganglio más hermoso del cáncer- en la raíz del cuello, sobre la subclavia,
- tubérculo del bueno de Dios,
- ampolleta de la buena muerte,
- y yo mando a la chingada a todos los soles del mundo.
- El Señor Cáncer, El Señor Pendejo,
- es sólo un instrumento en las manos obscuras
- de los dulces personajes que hacen la vida.
En las cuatro gavetas del archivero de madera- guardo los nombres queridos,
- la ropa de los fantasmas familiares,
- las palabras que rondan
- y mis pieles sucesivas.
También están los rostros de algunas mujeres- los ojos amados y solos
- y el beso casto del coito.
- Y de las gavetas salen mis hijos.
- ¡Bien haya la sombra del árbol
- llegando a la tierra,
- porque es la luz que llega!
SEGUNDA PARTE
-
I
- Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos,
- poco a poco te acabas.
- Yo te he ido mirando a través de las noches
- por encima del mármol, en tu pequeña casa.
- Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas,
- otro día sin garganta,
- la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose,
- tronchando obscuramente el trigal de tus canas.
- Todo tú sumergido en humedad y gases
- haciendo tus desechos, tu desorden, tu alma,
- cada vez más igual tu carne que tu traje,
- más madera tus huesos y más huesos las tablas.
- Tierra mojada donde había tu boca,
- aire podrido, luz aniquilada,
- el silencio tendido a todo tu tamaño
- germinando burbujas bajo las hojas de agua.
- (Flores dominicales a dos metros arriba
- te quieren pasar besos y no te pasan nada.)
jueves, 22 de marzo de 2007
Semana de Jaime Sabines en Perrucho Nius Intl.
Disfrutenlo.
Me dueles.
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza, córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma búscame,
escúchame.
En algún sitio mi voz, sobrevive, llama,
pite tu asombro,tu iluminado silencio.
Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.
¡Qué claridad tu rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujos de miel sobre hojas de agua.
Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.
Jaime Sabines
Yuria (1967)
Me doy cuenta de que me faltas
Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.
Jaime Sabines
Poemas Sueltos (1951-1961)
Ambos dedicados a la mujer del elegante cuello largo (te extraño)
P. D. No pongo los mas conocidos, precisamente por eso, si no que chiste.
miércoles, 14 de marzo de 2007
Unos cuerpos son como flores
Unos cuerpos son como flores,
otros como puñales,
otros como cintas de agua;
pero todos, temprano o tarde,
serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden,
convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre.
Pero el hombre se agita en todas direcciones,
sueña con libertades, compite con el viento,
hasta que un día la quemadura se borra,
volviendo a ser piedra en el camino de nadie.
Yo, que no soy piedra, sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o a una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones o nubes
no valen un amor que se entrega.
Luis Cernuda. De Los placeres prohibidos (1931).
¿Alguna duda?
