jueves, 17 de septiembre de 2009

Ella


Nadie entiende por que nos seguimos después de tanto tiempo, después de los años, después de herirnos y después de alejarnos,


Claro que no podemos convivir mucho tiempo, dos o tres horas al mes, y nos quedamos sin temas de plática, pero siempre son las horas mejor aprovechadas, me remites siempre a los años que corrimos juntos, a los días en que solíamos estar todo el tiempo, días de los que por cierto recuerdo muy poco, hubo un tiempo en que quise olvidarlo todo... y terminé olvidándolo todo, pero en las horas que compartimos me gusta escuchar cada vez que preguntas ¿Te acuerdas? y como yo no recuerdo nada me alimento de lo que me cuentas y construyo una base de recuerdos nueva, de acuerdo a tu versión de los hechos.

Me gusta saberte lejos, pero lo suficiente cerca como para saber que aún te brillan los ojos.

Algunas noches pienso en ti, y antes de dormir te busco en el radar que tu sabes, siempre me intriga saber de ti, y el lugar preciso en que te encuentras sobre el planeta, si duermes sola o acompañada, siempre me intriga saber que se sentirá ser tu, para entender la razones que te mueven a un lado y hacia el otro, saber que es lo que pasa por tu corazón, por tu mente y por tu cuerpo, saber la razón de tus cicatrices, de tu sonrisa y de tu llanto (las verdaderas y no las que me cuentas).

Son ya casi 16 años desde esa tarde de sábado, desde entonces entendí que en uno debe estar preparado para sufrir el efecto mariposa.

Aún faltan otros muchos años, espero verte pronto, no importa si estamos lejos los próximos años, se bien que de cualquier forma nos seguiremos.