miércoles, 18 de abril de 2012

Requiem por mi Abuela, Final

Hace cinco años nos tiraste al mundo, caímos de tu cansada mano, lentamente has escurrido por nuestras mejillas, hemos andado de noche tratando de recoger tus pasos, mirando como tus plantas poco a poco se retiran de tu casa, llegan nuevos tiempos, tus perros al parecer ya no te extrañan.
Yo me imagino, que allá donde estas no nos extrañas.

Miro el cielo sin mirar las estrellas, olvidé la posición de tus constelaciones campesinas, el arado, la coa el caballo.

Entre líneas lloramos tu partida, sin palabras, disfrazamos los llantos con frases ordinarias, sin sólo nos entendemos con la mirada, huérfanos para el resto de la vida, huérfanos sin abuelita.

jueves, 1 de marzo de 2012

Martes Cualquiera

Era un martes cualquiera y tu cuerpo espigado,
un martes cualquiera con tus mil nombres y tus nombres secretos, y las razones secretas de tus llantos y tus llantos prolongados y la prolongación de tus manos y tus manos sobre mis brazos.

Era un martes cualquiera de tráfico intenso, de intensidad en tus labios, de tus labios lejanos, y tu lejanía de muerta y tu muerte entre mis manos y mis manos sobre tus pechos.

Tardabas años en quitarte los zapatos, y aún mas en acercarme tus brazos, no así el calor de tu vientre y el rigor de tus pechos y el roce de tus manos.

Eran días de guardar y guardamos la mirada y guardamos silencio por largo rato, y al amanecer era ya la primavera y en la tarde se hizo verano.

Decidiste guardarme en tu casa como un secreto, como un amante que se guarda debajo de la cama y se saca en las tardes de lluvia, cuando la calle guarda silencio y el sol espera a que terminemos o te canses de estar a mi lado.

Era un martes cualquiera, en el que los muchachos de la calle andamos lentamente sorbiendo la música de los autos, el agua de los charcos, tu tomabas café y decidiste tomarme de la mano.

Foto de Ale La Triller http://alelatriller.deviantart.com/

Relojes

Mi padre me cuenta que en días pasados fue al médico, esa situación me parece totalmente lo mas inaudito que le haya escuchado en toda la vida, ahora entiendo, mi padre por médico visita al relojero, que pone algún aceite ultra fino en los engastes de su corazón, aprieta con unos desarmadores muy especiales algunas tuercas en sus piernas, calibra sus pulmones, da brío al resorte que impulsa el volante de sus latidos, su pecho entero es una caja de titanio, sus manos extensión de sus complicaciones, esta misma tarde me he recostado en su pecho para revisar su funcionamiento, el corazón de mi padre late tic, tac, tic, tac a completa perpetuidad, es una maquina tan precisa que siempre sabe mis horas de partida y llegada, mi padre sabe mis tiempos antes de que yo los afronte, la maquinaria del corazón de mi padre lo hace anacrónico y eterno.

Algunas tardes lo he visto detener el tiempo, alargar las horas en la mesa, y también lo veo adelantar las horas cuando algo lo tiene inquieto.

lunes, 31 de octubre de 2011

De las noches y los ruidos


¿Lo escuchas? si, ese ruido de allá afuera, no es la ciudad, no son las calles, no son los altavoces de los mercachafes. Te dije que me tomaras de la mano, no conviene que nos soltemos, el mundo es demasiado pesado como para llevarlo a cuestas cada uno por su lado, ¿Lo escuchas? si, los murmullos que vienen mezclados con ladridos de perro, llantos de niños, alegatos de mujeres y arboles que crujen.


Mira la noche, cómo inunda lentamente la casa, no te despegues de mi lado, podríamos ahogarnos de oscuridad, es mejor que permanezcas tomando mi mano, así si muero podrás llevar mi cuerpo a la orilla del día.


Apoya tu cabeza en mi cuello, sube tu medio cuerpo en el mío, no escuches los ruidos que vienen de allá afuera, tal vez sean cantos de sirena, ¿No te has dado cuenta que cada noche esta casa se transforma en barco y navega? es importante, es importante que permanezcas firme.

Quisiera llenar tus oídos de risas, para que no escuches los ruidos de allá afuera, las voces que crujen, las mujeres que berrean, los árboles que ladran, los perros que alegan, junto con todos ellos vienen sonidos mezclados como quejidos de muerto, para que no nos coma la noche es preciso, es preciso que nos amemos ahora, como si mañana fuésemos a desaparecer con las primeras luces de la aurora.

Ponte el vestido blanco y quítate los zapatos, sube a la cama y ven a dormir conmigo, no sueltes mi mano.

Si muero durante la noche, no me dejes a la deriva, lleva mi cuerpo hasta la orilla.

viernes, 21 de octubre de 2011

Mientras duermes...

Algunas veces, mientras duermes, me despierto sólo para verte, y tratar de adivinar que pasa en tus sueños, por el movimiento de tus ojos me imagino que debe ser algo terrible, aunque tu respiración pausada indica lo contrario, me gusta decirte “te quiero” mientras duermes y ver como sonríes en automático.


Mientras tanto yo, sueño con serpientes y demonios, conmigo no hay pierde, siempre sueño cosas espantosas, y cuando sueño cosas bellas, es cuando sueño contigo.

martes, 4 de octubre de 2011

Sin título

No te puedo asegurar que serás feliz,
tampoco que nos espera la eternidad,
me gusta la incertidumbre del futuro y esperar por resultados


Nada tienes seguro a mi lada,
Sólo tienes mi palabra, que es una piedra pesada,
que cae firme y llana.


Tienes mis mañanas, tus zapatos limpios y tu ropa planchada,
tengo mi libertad,
pero mi equipaje siempre está contigo.


(Septiembre 2007)

sábado, 10 de septiembre de 2011

Elizabeth

Enloquecí por ella...

En nuestra tercer salida me convencí que la amaba para siempre, la vida me había puesto en las manos, su mayor reto era una vida distinta, otros dioses, otros lugares otra, forma de vida y así sucedió, todos los días que llenaron esos cuatro días fueron buenos, la amé profundamente.

Todos los días me esforcé por darle una vida mejor, sanar nuestras heridas y entregarme por completo a quererla, llegaron los días de trabajo, los días de risa, los de enojos, los de planear el futuro, los de escuela, los de desvelos, los de enfermedades, las vacaciones y los de cocinar juntos.

Amaba su sonrisa, su forma de pedir las cosas, sus ojos cuando me amaba, la tranquilidad de cuando dormía, la manera en que me hacía sentir que todo dependía de mi.

Desde mi punto vista ella lo merecía todo, mi esfuerzo, mi lealtad, mi fidelidad y mi vida, y así lo hice, hasta donde puedo ver, me dediqué a amarla plenamente, seguramente cometí algunos errores.

El final llego sin esperarlo, sólo algunas epifanías que me rondaron en los últimos días, la extraño y me mata no saber por que no estamos juntos, o por que decidió que ya no lo estuviéramos,  aún así mi vida debe continuar, ahora tengo nuevos retos y tengo que seguir ya sea con ella o por mi cuenta, sólo espero que esté bien.

Ahora el silencio es tan largo que parece que todo lo que se podía decir está ya dicho.

Por si no lo dije lo suficientemente claro, si, la extraño.

viernes, 9 de octubre de 2009

Requiem por mi abuela V / El llanto


..."llorar y llorar, como si no se hubiese llorado ya lo suficiente, en unas lagrimas capaces en encender la más helada estatua del invierno"...

Dionisio Aymara "Viendo la noche" 1968 (fragmento)


He pensado en ti en todas partes, en mitad de la noche, en el tráfico y en los alimentos me ha dado por llorar en las salas de cine y desde entonces mejor no veo películas.

Tu recuerdo me sorprende en los lugares más inesperados, en los bares oscuros y en los viajes largos, una parte de ti siempre me anda llamando y otra parte de mi siempre te anda llorando, descubro tu olor en mi saco, y ocasionalmente salen tus manchas en mis manos.

Los días sin ti son eternamente esperar tus lagrimas, es vivir al pendiente de cuando se te ocurre pasearte por mis ojos y tirarme al llanto, bebo a veces tu Amargo de Naranja para ayudarme a pasar el rato, te bebo sorbos pequeños no quiero que te me acabes de nuevo.

Te extraño Paz...

jueves, 17 de septiembre de 2009

Ella


Nadie entiende por que nos seguimos después de tanto tiempo, después de los años, después de herirnos y después de alejarnos,


Claro que no podemos convivir mucho tiempo, dos o tres horas al mes, y nos quedamos sin temas de plática, pero siempre son las horas mejor aprovechadas, me remites siempre a los años que corrimos juntos, a los días en que solíamos estar todo el tiempo, días de los que por cierto recuerdo muy poco, hubo un tiempo en que quise olvidarlo todo... y terminé olvidándolo todo, pero en las horas que compartimos me gusta escuchar cada vez que preguntas ¿Te acuerdas? y como yo no recuerdo nada me alimento de lo que me cuentas y construyo una base de recuerdos nueva, de acuerdo a tu versión de los hechos.

Me gusta saberte lejos, pero lo suficiente cerca como para saber que aún te brillan los ojos.

Algunas noches pienso en ti, y antes de dormir te busco en el radar que tu sabes, siempre me intriga saber de ti, y el lugar preciso en que te encuentras sobre el planeta, si duermes sola o acompañada, siempre me intriga saber que se sentirá ser tu, para entender la razones que te mueven a un lado y hacia el otro, saber que es lo que pasa por tu corazón, por tu mente y por tu cuerpo, saber la razón de tus cicatrices, de tu sonrisa y de tu llanto (las verdaderas y no las que me cuentas).

Son ya casi 16 años desde esa tarde de sábado, desde entonces entendí que en uno debe estar preparado para sufrir el efecto mariposa.

Aún faltan otros muchos años, espero verte pronto, no importa si estamos lejos los próximos años, se bien que de cualquier forma nos seguiremos.

viernes, 20 de marzo de 2009

10 Años sin el maestro Jaime Sabines

En estos tiempos de intolerancia y violencia no encuentro mejores palabras que las del el maestro Sabines para recordarnos lo importante y bueno que es tener siempre la mente abierta y dudar de toda verdad absoluta.

El día de ayer se cumplieron diez años de la muerte del maestro.

No quiero convencer a nadie de nada.

No quiero convencer a nadie de nada. Tratar de convencer a otra persona es indecoroso, es atentar contra su libertad de pensar o creer o de hacer lo que le dé la gana. Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer, mostrar, no demostrar.

Que cada uno llegue a la verdad por sus propios pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado. (¡Quiénes quién para decir “esto es así”, si la historia de la humanidad no es más que una historia de contradicciones y de tanteos y de búsquedas?)

Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien ha de ser yo mismo. Convencerme de que no vale la pena llorar, ni afligirse, ni pensar en la muerte. “La vejez, la enfermedad y la muerte”, de Buda, no son más que la muerte, y la muerte es inevitable. Tan inevitable como el nacimiento.

Lo bueno es vivir del mejor modo posible. Peleando, lastimando, acariciando, soñando. (¡Pero siempre se vive del mejor modo posible!)

Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar (pero de verdad volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme caminar sobre la tierra, y ser hombre, no pez ni ave.

No tengo ningún deseo que me digan que la luna es diferente a mis sueños.

Jaime Sabines…

miércoles, 25 de febrero de 2009

Requiem por mi abuela V / Nada es igual

Me hacen falta tus manos, 

Desde que no estas descubrí que el mundo es un lugar espantoso, todos los días veo noticias de guerras, mujeres decpitadas y ballenas muertas.

Nada sabe igual desde tu partida, he pedido que me dejen dormir con uno de tus sueteres para soñar contigo, y en mis sueños sólo regreso a tu casa sola sin un alma, sin el olor de tu cocina ni tus frutos ni los ladridos.
El agua de tu casa perdió el sabor dulce, las flores de la manzana vuelan y crecen hierbas con espinas, las peras saben a viejo, las ciruelas crecen arrugadas, la temperatura de tu casa es siempre dos grados más baja.

Pocas cosas dice la placa de tu sepulcro, que te queremos y que te extrañamos, nada de tus andares, de tus postres y tus guizados, nada sobre la niñéz de mi padre, ni sobre tus muebles apolillados.

martes, 17 de junio de 2008

Libertad...


"Ve a trabajar, envía a tus niños a la escuela, sigue la moda, compórtate normalmente, camina por la acera, mira la tele, ahorra para cuando seas viejo, obedece la Ley y repite conmigo: soy libre."

Me lo volé de Microsiervos

jueves, 10 de abril de 2008

Requiem por mi Abuela /IV

Desde hace un rato estamos perdidos, mis hermanos y yo seguimos como dormidos, a ratos, la realidad nos cae como un ladrillo y lloramos como niños,
Ya pusimos una gruesa lapida en tu tumba, dice tu nombre y los nuestros,
he olvidado por completo las fechas exactas, pero estoy seguro que esto ya tiene un año.
Algunos días me he sentado en la puerta de tu casa, y espero que aparezcas comiendo helado,
tus perros también esperan impacientes y en la espera juegan un rato, pero todo el tiempo aguardan tus pasos, tus zapatitos de fieltro y la caricia de tu mano,
se paran ante cualquier sonido y huelen el aire como buscando algo.
Pintamos de amarillo tu casa, para darle un poco de vida, pero siguen dentro tus cosas,

la miro de lejos y no puedo mas pesar que es tu casa, que todas tus cosas estan ahí adentro,

los perros que tu adoptaste estan en el patio, las plantas en tu jardín, y tus arboles en la huerta,
todo te sigue esperando, a ver si regresas.

martes, 12 de febrero de 2008

Quizás sólo sea un espejismo

Acaricia mi mano
Cada vez que llevo un saco a la tintorería
cae sobre mí exactamente la misma sensación
de cuando nos mandamos al diablo
sin mediar concesión alguna.
Para siempre es para siempre.

Entonces me pregunto:
¿bastará con quitarle esas man- chas imprudentes
para que la tela rezume pulcritud y buen olor?,
¿de veras será suficiente que el vapor estruje esta prenda
y donde antes había vida no quede más que

una falaz etiqueta?
No lo leas, carajo, no lo leas
Hoy en la noche quiero ser tu puta, dices.
Y entonces reviso mi cartera.
Te cito en un bar, cualquier bar,
da lo mismo.
Te cito en un bar, nos tomamos

tres o cinco rones
y nos vamos al hotel.
Te desnudas para mí.
No, no te desnudas para mí.
Así te desnudas para todos.
Te desnudas y te monto.
O me montas.

Es igual.
Cuando te vas abro tu bolsa
y pongo un billete, dos billetes.
Lo que se le paga a una puta de esquina.
Para ti es suficiente.
Te vas feliz.
No sabía que escribías libros,
dices, con un libro mío en la mano.
Pienso en mi padre
Pienso en mi padre. Tuvo
un error: yo.
Lo estoy viendo: penetrando
a mi madre, depositando
su leche tibia, viniéndose como
un perro, eyaculando como un borbotón.
De esa noche nací yo. Seguramente
tenía cervezas y tequila bulléndole
en la sangre, su verga enhiesta
y la energía de un león. Seguramente sus músculos estaban tensos
y exhumaba palabras de amor, provenientes
desde las cavernas más profundas,
y palabras tiernas y le diría a mi madre: eres una puta, Carmela, eso eres.
Pienso en mi padre.
El sol daña más
Dios.
Dios.
Dios.
¿Dónde estás en este momento?
Preguntarte es absurdo,
algo así como preguntarse de qué lado caerá
la moneda.
Te necesito aquí, a mi lado,
como una mosca sobre la res abierta
en canal.
Pienso en mi madre
Pienso en mi madre. Tuvo
un error: yo.
La estoy viendo: calentando
a mi padre, mostrándole su culo
y su sexo: jugoso,
travieso, como un changuito.
Seguramente había tomado ron
y mi padre se embriagaría de su
aliento. La estoy viendo: conduciendo
la verga de mi padre a su sexo,
enterrándole las uñas en la espalda,
metiendo su lengua en la boca de
mi padre, y diciéndole: vente, Higinio,
papito, vente. De esa noche nací yo.
Pienso en mi madre.
Ya lo decía yo
Hemos roto tantas veces.
Nos hemos mandado al diablo
con tal elegancia.
Pero los días se suceden
y empieza a crecer una fosa en el estómago.
Una fosa insondable,
sin fondo posible.
Una fosa tan real
como la taza donde se vuelcan
orines, heces fecales y vómitos.
Una fosa que no logro rellenar con nada.
Hasta que marco tu teléfono.
Ahí estás.
Como un perfecto idiota
escucho tu voz aunque no te dirija
la palabra.
Ahí estás.
Viva, real, colmada de promesas
para mí.
Exactamente como la música de Brahms.
Y cuelgo.
Por cierto, entre las mujeres no incluyo a las hembras
Porque es otro boleto.
Y no es que se trate de dos entidades separadas,
ni de que las hembras sean acá y las chavas fresas.
Es algo más de fondo.
Es el olor.
El maldito olor que trasunta una hembra.
Quizás es el olor de su menstruación
o de sus nalgas juguetonas
no estoy seguro
quizás sea el olor del macho anterior que se metió
con ella
o el inmundo, el putrefacto, el nauseabundo olor
de su boca cachonda
esa boca
que lame testículos, escroto y prepucio
con la alegría que se lame una paleta de limón.
Quizás sea todo eso.
Quizás sólo sea un espejismo
y lo que yo en el fondo quiero es una mujer que sude,
que no use desodorante,
que levante los brazos y una gota
descienda lentamente hasta perderse en su cintura.
Quizás en lo único que estoy pensando es en una mujer
que vaya al baño cuando yo se lo ordene
y que regrese tal cual
pero sin brasier, con las tetas firmes por abajo
de la blusa.
Es eso y es mucho más.
Las diferencias entre una mujer y una hembra
no me quedan claras, ¿a ti sí?
(Aunque, tengo que reconocerlo,
el título de este poema es muy, pero muy audaz).

Extraído de:

LA FURIA DEL PEZ
poemario de Eusebio Ruvalcaba